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Manises destina a La Hoya 5.435 dosis contra la gripe

Tal como adelantó este semanario en su edición impresa, la campaña de vacunación contra la gripe ha motivado a buena parte de los grupos de riesgo, aunque todavía hay quien la ve como algo ajeno y se resiste a prevenir. La gripe es una enfermedad vírica y en ocasiones grave que se transmite de persona a persona fácilmente.
Puede producir complicaciones especialmente en colectivos de riesgo como son personas mayores de 65 años, niños, embarazadas, enfermos crónicos y personal sanitario. Esta es una enfermedad respiratoria aguda, caracterizada por su alta contagiosidad y aparición en forma de epidemias anuales. Las epidemias anuales suelen estar causadas por los virus A y B.
En números, este año el Hospital de Manises ha dispuesto 5.435 dosis para La Hoya de Buñol-Chiva. De ellas, 1.860 se inyectarán en el Centro de Salud de Buñol, 1.675 en el de Chiva y 1.300 en el de Cheste. A su vez, otras 150 se han destinado a los centros de atención primaria de Alborache, 150 más al de Macastre y 300 al de Yátova.
Como se ha explicado desde Manises, esta enfermedad afecta fundamentalmente a niños, ancianos, y personas con patologías crónicas, siendo en estas últimas más grave. Así, se recomienda vacunar a todas las personas de 60 años o más. Se hará especial énfasis en aquellas personas que conviven en instituciones cerradas. Personas menores de 60 años que presentan un alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe. También a los niños (mayores de 6 meses) y adultos con enfermedades crónicas cardiovasculares (excluyendo hipertensión arterial aislada), neurológicas o pulmonares, incluyendo displasia bronco-pulmonar, fibrosis quística y asma. A ellos se suman las personas con enfermedades metabólicas, incluida diabetes mellitus, obesidad mórbida, insuficiencia renal, hemoglobinopatías y anemias, asplenia, enfermedad hepática crónica, enfermedades neuromusculares graves, inmunosupresión (incluida la originada por la infección de VIH, por fármacos o en los receptores de trasplantes), cáncer, implante coclear o en espera del mismo, trastornos y enfermedades que conllevan disfunción cognitiva: síndrome de Down, demencias y otras.
Otro de los grupos a los que se recomienda vacunarse es a los niños y adolescentes, de 6 meses a 18 años, que reciben tratamiento prolongado con ácido acetil salicílico, por la posibilidad de desarrollar un síndrome de Reye tras la gripe.
Las mujeres embarazadas en cualquier trimestre de gestación, la personas que pueden transmitir la gripe a aquellas que tienen un alto riesgo de presentar complicaciones también deben vacunarse: trabajadores de los centros sanitarios, tanto de atención primaria como especializada y hospitalaria; pública y privada. Se hará especial énfasis en aquellos profesionales que atienden a pacientes de algunos de los grupos de alto riesgo anteriormente descritos. Personas que por su ocupación trabajan en instituciones geriátricas o en centros de atención a enfermos crónicos, especialmente los que tengan contacto continuo con personas vulnerables; estudiantes en prácticas en centros sanitarios; personas que proporcionen cuidados domiciliarios a pacientes de alto riesgo o mayores; estudiantes en prácticas en centros sanitarios; personas que conviven en el hogar, incluidos niños mayores de 6 meses de edad, con otras que pertenecen a algunos de los grupos de alto riesgo, por su condición clínica especial citados anteriormente.
Por último, se recomienda la vacunación a las personas que trabajan en servicios públicos esenciales (Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, con dependencia nacional, autonómica o local; bomberos; servicios de protección civil; personas que trabajan en los servicios de emergencias sanitarias; trabajadores de instituciones penitenciarias y de otros centros de internamiento por resolución judicial).
El cuadro gripal generalmente es benigno con una duración entre cuatro y cinco días por termino medio. La gripe se transmite de persona a persona a través de las secreciones respiratorias. El periodo de transmisibilidad se extiende desde 24-48 horas antes del inicio de los síntomas hasta 5-6 días después. El periodo de incubación es de 1-5 días.
La vacunación anual es la principal medida de prevención, siendo necesario vacunarse todos los años debido a que las cepas que componen la vacuna cambian de una temporada a otra.
La efectividad de la vacuna es aproximadamente de entre 40 y 80%, aunque puede variar en función de las cepas circulantes, vacunaciones previas y otras variables. El objetivo principal de las campañas es proteger.

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